Cuidados de su reloj

Evite la ducha con el reloj puesto.
El vapor, el jabón y las variaciones térmicas afectan progresivamente los sellos internos.

Controle la batería antes de que se agote
Una sustitución preventiva evita riesgos internos innecesarios.

Utilícelo con regularidad
El funcionamiento constante favorece la correcta distribución de lubricantes internos.

Proteja el reloj de impactos
Los microgolpes repetidos pueden alterar la precisión sin evidencia visible.

Manipule la corona con precisión
Nunca fuerce la rosca y verifique siempre su cierre completo.

Condensación ocasional
Vaho momentáneo por cambio térmico es normal. Humedad persistente requiere revisión técnica.

Evite temperaturas extremas
El calor excesivo compromete juntas y materiales sensibles.

Reduzca exposición magnética
Altavoces, imanes y dispositivos electrónicos pueden alterar la precisión.

Accione los pulsadores con suavidad
La presión controlada preserva sellos y mecanismos internos.
Preguntas frecuentes
- Sellos bajo estrés: el calor y el jabón aceleran el desgaste de juntas. La hermeticidad se degrada con el tiempo, aunque el reloj “esté bien”.
- Condensación interna: el cambio térmico favorece vaho dentro de la caja. Esa humedad puede derivar en oxidación o fallas progresivas.
- Químicos de higiene: shampoo, detergentes y perfumes atacan terminaciones y materiales sensibles, especialmente en correas.
- Regla simple: si hay agua caliente o vapor, es preferible retirar el reloj.
- Riesgo de pérdidas internas: una batería agotada puede deteriorarse y liberar residuos que comprometen contactos y módulo.
- Señales confusas: antes de detenerse, algunos relojes muestran saltos, atrasos o comportamiento irregular. Cambiar a tiempo evita diagnósticos equivocados.
- Oportunidad de control: el momento del reemplazo es ideal para verificar juntas y cierre de tapa.
- Referencia práctica: en muchos modelos, un intervalo cercano a tres años es razonable según uso y tipo de batería.
- Lubricación más pareja: en movimientos mecánicos, la actividad ayuda a que los aceites trabajen en su rango normal.
- Menos “arranques forzados”: largos períodos sin uso pueden generar marcha irregular al volver a ponerlo en funcionamiento.
- Desajustes internos: un impacto puede afectar componentes delicados aunque la caja no muestre marcas.
- Precisión: un movimiento “tocado” puede empezar a variar su marcha de forma progresiva.
- Sellos: golpes fuertes pueden comprometer puntos de cierre y reducir la protección frente a humedad y polvo.
La corona requiere movimientos suaves y alineados. En coronas roscadas, una rosca cruzada se daña de forma irreversible.
Antes de cualquier contacto con agua, conviene confirmar el cierre total. Si ofrece resistencia anormal, no se fuerza.
Si aparece vaho y se va en pocos minutos, suele ser condensación por cambio térmico: es habitual.
Si persiste, se repite con frecuencia o hay humedad visible, puede existir ingreso por juntas, tapa, cristal o corona mal cerrada. En ese caso corresponde control sin demora.
- Juntas fatigadas: el calor puede deformar o endurecer sellos, reduciendo hermeticidad.
- Vapor y condensación: la salida al ambiente frío favorece humedad dentro de la caja.
- Materiales: correas y acabados sufren con vapor, temperatura y químicos.
- Práctica recomendada: sauna, jacuzzi o ducha muy caliente, mejor sin reloj.
- Variación de marcha: adelantos o atrasos anormales luego de exposición a campos magnéticos.
- Fuentes comunes: parlantes, cierres magnéticos, imanes potentes, fundas con imán y algunos equipos médicos.
- Qué hacer: si se sospecha magnetización, conviene controlarlo y corregirlo para recuperar parámetros normales.
- Presión breve: accionarlos con fuerza acelera desgaste y afecta guías y sellos.
- Evitar humedad: salvo diseño específico, no se recomienda usarlos con el reloj mojado o bajo agua.
- Señales de alerta: dureza, recorrido irregular o sensación “esponjosa” son motivos para control antes de insistir.

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