Cuidados de su reloj
Nueve aspectos clave para preservar el funcionamiento, la precisión y la vida útil de su pieza. Indicaciones elaboradas por nuestro equipo técnico especializado en relojes de alta gama.

Nueve puntos esenciales
Evite la ducha con el reloj puesto
El vapor, el jabón y las variaciones térmicas afectan progresivamente los sellos internos.
Controle la batería antes de que se agote
Una sustitución preventiva evita riesgos internos innecesarios.
Utilícelo con regularidad
El funcionamiento constante favorece la correcta distribución de lubricantes internos.
Proteja el reloj de impactos
Los microgolpes repetidos pueden alterar la precisión sin evidencia visible.
Manipule la corona con precisión
Nunca fuerce la rosca y verifique siempre su cierre completo.
Condensación ocasional
Vaho momentáneo por cambio térmico es normal. Humedad persistente requiere revisión técnica.
Evite temperaturas extremas
El calor excesivo compromete juntas y materiales sensibles.
Reduzca la exposición magnética
Altavoces, imanes y dispositivos electrónicos pueden alterar la precisión.
Accione los pulsadores con suavidad
La presión controlada preserva sellos y mecanismos internos.
Preguntas frecuentes
Ducha: el riesgo real no es el agua, es el vapor
- Sellos bajo estrés: el calor y el jabón aceleran el desgaste de juntas. La hermeticidad se degrada con el tiempo, aunque el reloj parezca estar bien.
- Condensación interna: el cambio térmico favorece vaho dentro de la caja. Esa humedad puede derivar en oxidación o fallas progresivas.
- Químicos de higiene: shampoo, detergentes y perfumes atacan terminaciones y materiales sensibles, especialmente en correas.
- Regla simple: si hay agua caliente o vapor, es preferible retirar el reloj.
Batería: por qué conviene reemplazarla antes del «cero»
- Riesgo de pérdidas internas: una batería agotada puede deteriorarse y liberar residuos que comprometen contactos y módulo.
- Señales confusas: antes de detenerse, algunos relojes muestran saltos, atrasos o comportamiento irregular. Cambiar a tiempo evita diagnósticos equivocados.
- Oportunidad de control: el momento del reemplazo es ideal para verificar juntas y cierre de tapa.
- Referencia práctica: en muchos modelos, un intervalo cercano a tres años es razonable según uso y tipo de batería.
Uso regular: qué gana un reloj cuando no queda inactivo
- Lubricación más pareja: en movimientos mecánicos, la actividad ayuda a que los aceites trabajen en su rango normal.
- Menos arranques forzados: largos períodos sin uso pueden generar marcha irregular al volver a ponerlo en funcionamiento.
Golpes: el daño suele ser acumulativo y silencioso
- Desajustes internos: un impacto puede afectar componentes delicados aunque la caja no muestre marcas.
- Precisión: un movimiento afectado puede empezar a variar su marcha de forma progresiva.
- Sellos: golpes fuertes pueden comprometer puntos de cierre y reducir la protección frente a humedad y polvo.
Corona: cómo evitar daños por fuerza o cierre incompleto
La corona requiere movimientos suaves y alineados. En coronas roscadas, una rosca cruzada se daña de forma irreversible.
Antes de cualquier contacto con agua, conviene confirmar el cierre total. Si ofrece resistencia anormal, no se fuerza.
Cristal empañado: condensación normal versus humedad
Si aparece vaho y se va en pocos minutos, suele ser condensación por cambio térmico: es habitual.
Si persiste, se repite con frecuencia o hay humedad visible, puede existir ingreso por juntas, tapa, cristal o corona mal cerrada. En ese caso corresponde control sin demora.
Altas temperaturas: por qué afectan sellos y materiales
- Juntas fatigadas: el calor puede deformar o endurecer sellos, reduciendo hermeticidad.
- Vapor y condensación: la salida al ambiente frío favorece humedad dentro de la caja.
- Materiales: correas y terminaciones sufren con vapor, temperatura y químicos.
- Práctica recomendada: sauna, jacuzzi o ducha muy caliente, mejor sin reloj.
Magnetismo: dónde aparece y cómo se manifiesta
- Variación de marcha: adelantos o atrasos anormales luego de exposición a campos magnéticos.
- Fuentes comunes: parlantes, cierres magnéticos, imanes potentes, fundas con imán y algunos equipos médicos.
- Qué hacer: si se sospecha magnetización, conviene controlarlo y corregirlo para recuperar parámetros normales.
Pulsadores: tres reglas para no deteriorarlos
- Presión breve: accionarlos con fuerza acelera el desgaste y afecta guías y sellos.
- Evitar humedad: salvo diseño específico, no se recomienda usarlos con el reloj mojado o bajo agua.
- Señales de alerta: dureza, recorrido irregular o sensación esponjosa son motivos para control antes de insistir.
¿Su reloj requiere revisión técnica?
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